Alma resucitándome
La vida se viste de luto
para recibirme de nuevo como su hijo:
Hombre al que al fin ilumina la corona amorosa
de prestar amor a mujer que no es dudosa,
sabiendo encarcelar los recuerdos de piadosas,
llegando al fin de un poema en prosa.
Alma, yo tu nombre recorro
y soy así tan silencioso
en acto de beber amor hermoso
que tu ser ha imitado el gran socorro:
Cual si el orden escrito fuese por la diosa
divago en el anochecer de catarata
viendo en miles de senderos lo escarlata,
mirando morir el mirar de toda cosa.
Sugiero de la muerte que no es vana,
acaso sólo inocente y vaga
como la premura de una daga
que asalta a la forma humana.
Yo te coloco por encima de esa muerte:
Hemos de retornar a lo ya vivido,
siendo más que muertos: el olvido,
que ha de depararnos otra suerte.
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