La distancia parecía juego, el enredo de nuestro amor parecía vencerla. No cedía nuestra pasión a la razón de la imposibilidad. Eramos como dioses que nadaban en el lucero de la esperanza, de la esperanza de estar algún día solos sin humanos. Pero un rayo cayó de súbito y todo cambió. Cambió mi manera de percibir las cosas y la esperanza se me apareció como hipocresía. Te mandé al diablo y yo caminé al lado de Dios. Meditando si las cosas retornan... Quizá algún día vengas llena de colores y yo te vea como las luces estremecedoras de mil almas llevándome a la gloria... ¡Una vez más!
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el amor es complicado... hay más de un amor en la vida, pero sólo uno prevalece!
ResponderEliminarhey!!!!!!
ResponderEliminarPrimero muchas gracias por pasar a mi blog, ya te sigo =)
Segundo, creo que los dos hemos pasado por experiencias amargas del amor, algunos dicen que no hay nada que el tiempo no pueda curar, pero aaa que lento se toma la molestia el tiempo de pasar!!!!!!!
seguire leyendote, tienes entradas interesantes....
saludos
Fer